5 sept 2011

un elefante en plaza Miserere I (Para Ivi)


Si usted en un concurso
se gana un elefante,
tendrá que ir a buscarlo
aunque la idea lo espante.

Lo digo porque he visto
en plaza Miserere
a un pobre paquidermo
haciendo los deberes

sin nadie que lo ayude.
Y cuando me le acerco
a ver si puede solo
se puso muy muy terco.

¿Qué pasa, súper trompa?
¿Por qué estás enojado?
Mi dueño no me busca.
Estoy abandonado.

¡¿Queeé?! ¡¿Cómo?! ¡¿Cuándo?! ¡¿Quiénes?!
¡¿Por qué?! ¡¿Con qué derecho?!
Ya... cálmese señora,
lo toma muy a pecho...

Perdón, es que no entiendo.
...Mi dueño ni sabía
que estaba concursando
ni que adivinaría:

Cuando sonó el teléfono
“¿quién soy?” le preguntaron.
Él dijo “sos Florencia...”,
entonces le gritaron:

“¡¡Mis felicitaciones,
ganaste un elefante!!”
y yo esperando estuve
aquí desde ese instante.

Pero en su casa no entro
ya tiene dos mascotas.
Por más que lo comprendo
yo  tengo el alma rota.

Así me habló el pequeño
gigante, mientras iba
sacando punta al lápiz
con trompa desmedida.

Aunque mi cuero es grueso
mi corazón es frágil.
Con tal de que me adopten
me volvería portátil.

(Continuará)

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